viernes, 10 de junio de 2011

FUNDACION INDIGENA DE QUITO


Cuenta la leyenda que hace muchos, muchísimos años había un pueblo
Llamado Cochasqui.

Sus habitantes vieron cierta noche aparecer una estrella fugaz
en el cielo. Asustados, los indios corrieron a palacio Y contaron al Rey lo sucedido. Además, le suplicaron salvarles de la desgracia que dicha estrella anunciaba.
El Rey, que también era sacerdote y brujo, les Pidió, tener
calma y un Poco de Paciencia.
Él lo arreglaría todo con los dioses. Para esto, cogió un vaso
de chicha entre sus manos, dijo unas cuantas Palabras mágicas
y bebió hasta quedarse Profundamente dormido.
Una vez despierto, el Rey conto a los cochasquíes lo que
había soñado. Los dioses no están enojados, con nosotros, les
repitió una y otra vez. Pero nos ordenan dejar estas tierras e
irnos  a otro suelo, más rico y hermoso. A fin de señalar ese
lugar, lanzo un aerolito, en el sitio donde aquél cayera, allí deberían fundar el nuevo pueblo
-Paso a paso fueron siguiendo el camino que recorría el
aerolito, hasta llegar a las faldas del volcán Pichincha. El aerolito estaba enterrado media vara en el suelo. Ese era el lugar escogido
para la fundación indígena de lo que ahora llamamos ciudad de Quito. 

Llenos de alegría comenzaron enseguida a construir sus chozas y levantaron templos a la
luna y el sol, Después cultivaron maíz, papas y mellocos para
alimentarse y así vivir dichosos.

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